
Nos sentimos solos cuando te vas, y lo combatimos caminando por la ciudad, hablando por teléfono, poniéndonos un poco de tele basura o viendo películas ligeritas..no sé..un musical en blanco y negro, o una de esas duritas de fondo social, o el mítico clásico de cine mudo que te obligan a ver en la escuela de cine.
Lo combatimos pero no ganamos.
Porque el que se va, suele ser siempre el que lleva la delantera y por lo tanto el que tiene todas las de ganar con él mismo; unas se van a Madrí, otros a Roma, otros a Londres..y algun@s se quedan en Madrí, otros en Barna y en tantas otras ciudades del triunfo; y los que se van siempre son los que ganan, porque la sangre les da tirones y van abriéndose camino con pisotones
Pero no podemos olvidar tampoco que el que se va, es también el que mayores riesgos asume, la soledad, los enfrentamientos con el mundo real, los mayores ostiones de esos que sólo la vida y los padres saben darte para que aprendas
mi madre me educó hasta donde pudo y luego me dio su escudo
y algunos piensan que mi sonrisa es un escudo, como su mirada, y sin embargo, yo pienso que es lo más sincero que ambos tenemos.
Lo bueno y lo malo de la soledad es, precisamente, estar solo; y puede cambiar la situación pero no las atracciones, no cambia la sensación sólo las pulsaciones
Y yo aquí cantando a La Mala sola, y otros por ahí yendo y viniendo, y otros profesionalizándose, y otros vagando, y otros con el amor, y otros trabajando, y otros cocinando, y otros aclarándose follando, y otros fotografiando el momento
pero ahora sólo otros, porque yo estoy aquí, resplandeciendo y disfrutando sola, de mi feliz soledad.