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Patateras, pataletas, pataditas y últimas paletadas vacacionales…

Patateras, pataletas, pataditas y últimas paletadas vacacionales… En Vitoria he pasado las últimas paletadas vacacionales, en mi ciudad natal con sus 19grados cambiantes…y entre comidas y cenas la temperatura subía y bajaba.
Con mi abuelita maravillosa comida de remember de los veranos en el pueblito con ella.
Con las patateras estupenda cena bajo la luz de los alucinógenos (halógenos) de mi cocina, no nos favorecía esa luz…ni para las fotos ni para el nudismo, pero ya os las mandaré por mail...
Con mis hermanas y prima casual; una maternal comida aprendiendo a ser una buena mujer parturienta…
Con mi eunuco protector una cena nada ligerita que se hizo esperar...
Y con el señor conductor de Continental-auto el viaje del regreso, desde el mismo sitio y pasando por los mismos lugares que hace ya unos años me atraparon; la diferencia es que entonces venía con la ilusión de lo nuevo, y ahora vuelvo con la emoción de lo que todavía me queda por descubrir y con el gusto de que lo que conozco, me encanta.
Viva el veranito Madrileño que nos espera!!!!

2 comentarios

nAtAjugadora -

no se pueden alcanzar los 19grados con tdas las personas; porque los 19 son ambiguos y malvados, hay que ser maduro a la vez que inconsciente para saber jugar y apostar, y para afrontar que unas veces ganarás y otras perderás..pero sobre todo no hay que tener miedo porque entonces nunca dejarás que las apuestas fluyan, y si no fluyen no se siente esa pequeña ansiedad de cuando ves la ruleta girar.......y la bolita que se para.....aaayyyyy......en el rojo........ay ay ay ayyyyy!!!!!noooooooo en el 25 negro!!ooohhh, bueno, en este caso siempre te quedará alquilar la suite del hotel de las vegas y decirle al botones del casino que le pase tu número de habita al putoncillo del vestido rojo que habías visto por abajo, que te no te va a dar quebraderos de cabeza; aunque mientras lo hagas te arrepientas de no haber seguido jugando y de no haberte sentado disimuladamente para atacar en la mesa en la que estaba jugando ese atractivo canosito del brazo de la lolita que resulta no serlo.

escondido tras las cuerdas que suenan y protegen -

al final, siempre se llega a los 19 grados... al final, llegaremos nata. te quiero...