últimamente me echo de menos
Voy a sentarme, porque estoy por fin en silencio, me he lavado las manos, hay conexión, alguien me ha preparado la cena y ya puedo echar humo por la boca.
Con estos días que corren y no paran, no me da tiempo de asimilar los sucesos y es que se me llenan los días de gente, de palabras, de llamadas de teléfono, de 250 soldados del XIX, de desorden totalmente infructuoso, de risas por las idas de neuronas después de llevar 12 horas trabajando...
Me echo de menos, porque no tengo tiempo de saber quién soy, me transformo diariamente y ni siquiera puedo ser consciente de ello.
Contradictorio, pero soy feliz.
Con estos días que corren y no paran, no me da tiempo de asimilar los sucesos y es que se me llenan los días de gente, de palabras, de llamadas de teléfono, de 250 soldados del XIX, de desorden totalmente infructuoso, de risas por las idas de neuronas después de llevar 12 horas trabajando...
Me echo de menos, porque no tengo tiempo de saber quién soy, me transformo diariamente y ni siquiera puedo ser consciente de ello.
Contradictorio, pero soy feliz.
2 comentarios
nata -
serenissimus -
así fue, hasta que en el mes de agosto me derrumbé y decidí estar diez días encerrado en casa reflexionando, y llegué a la conclusión que lo que tenía que hacer era un viaje solo.
así que me fui a budapest una semana solo. y entonces, todo volvió a su cauce, volví a venecia, y de ahí, a madrid.
un beso